Desayunos engomados sobre cartulinas de colores.
La leche es el número veintitrés...¿jugamos a los cromos con los cereales?
Me enfundo en un vestido desenfocado y salgo a desempolvar aceras.
Yo estoy quieta mientras las calles se mueven.
Le grito al reloj para que pare un segundo y lo convierta en una hora;
pero, nada: el tiempo no tiene derecho a tener sueños.
Sólo me queda hablar con mi zapato izquierdo:
- O te callas o te mando de viaje al fondo del armario
(mira que decir que piso demasiado fuerte).
El asfalto me cansa más que los discursos desdentados,
voy a buscar en mi bolso aver si encuentro una zanahoria...
mala suerte: sólo me quedan cerezas y ya no podré engañar a los caballos.
Tendré que dar pedales el resto de mi vida.
Si respiro fuerte puedo oler la felicidad pues, está a la vuelta de la esquina: quiero este cromo para mi colección.
Giro y no la veo pues hay huelga de farolas protestando porque quieren ser soles.
Corro a esconderme debajo del edredón con la plancha enchufada: tengo miedo a la arruga asesina.
¿qué es eso que canta de fondo como una banda sonora?
Entonces cierro los ojos y despierto en la realidad.
Una día más de mi albúm de panini...
Disfrutemos como niños del momento:
Te cambio un día cualquiera...que lo tengo "repe".